En realidad, más que hablar de la ciudad, tendría que hablar de la dinámica de vida que tenemos en las grandes ciudades. Yo tengo todos los males que se le pueden achacar a las personas que viven en la ciudad, stress, sobrepeso, angustia, enojo, mal sueño, irritabilidad y un infinito etcétera.
Lo raro es que todo eso es parte de mi, lo necesito, es mi gran droga para estar vivo. Una mala calidad de vida que le da sentido a un estilo vacío y sin alma. Pedimos más castigo a esta vida sin sentido.