domingo, 20 de diciembre de 2009

Finales

Han matado al rey del imperio y el hijo oculto debe de reclamar el reino tomado por las fuerzas oscuras. Esa es la premisa de The Elder Scrolls IV: Oblivion, un juego de rol que podría ser la competencia perfecta de El Señor de los Anillos y World of Warcraft en cuanto a historia y objetivos. Hasta el momento es el juego más ambicioso y profundo que he tenido la fortuna de jugar.

Lo primero que uno hace es crear su personaje lo que incluye sus facciones, raza, género, ocupación, especialidades, etc. Después empiezas a hacer lo que quieras, ya sea seguir la historia principal o viajar por el mundo de pueblo en pueblo, platicar con los aldeanos y en muchas ocasiones ayudarles.

Lo complejo es que toda persona en la vida real tiene problemas, y todas las personas de todos los pueblos que hay en este gran reino también, por lo que puede tomarte cientos de horas completar el juego, además, todo está en tiempo real, por lo que si necesitaba comprar alguna cosa tenía que esperar a que abrieran la tienda como en la vida real.

Me tardé un poco más de 100 horas en terminar el juego, dejando muchas misiones pendientes y sin bajar ninguna expansión. Pero verdaderamente nos encontramos con un juego maravilloso.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Fue un viernes

Apuesto a que jamás te pasaría por la cabeza oír estas palabras saliendo de mi boca. Lo apuesto porque tengo la seguridad de que así es, de que tengo la razón. No podría ser de otra manera.

Estoy consciente de mis debilidades y de mis limitaciones. Sé que no soy el hombre ideal. Tampoco es que quiera serlo. Pero debo admitir que durante una difícil temporada fuiste la única chispa en mi vida. Y llegué a pensar en mí, al menos por un momento, como alguien especial. Alguien especial para ti.

Me avergüenzo al decir esto, no porque esté mal, sino porque sé que es estúpido. Probablemente te reirías al leerlo pero afortunadamente sé que no lo harás. Nunca.

Guardo en mi memoria con mucho cariño aquella noche, hace no mucho tiempo, cuando por primera y última vez nos abrazamos y nos tomamos de las manos. Fue una de las pocas veces que me he sentido segura y protegida en mi vida. Pensarás que exagero, pero no lo hago en lo absoluto. Hacía frío. Mis manos se congelaban. Dijimos tantas cosas.

Todavía tengo tus guantes, los guantes que me pusiste para calentar mis manos heladas. Los uso casi todos los días. Me acuerdo de ti cuando los veo. Y aunque sé que un momento como aquél no volverá a repetirse -¿por qué habría de repetirse?- también es cierto que no lo olvidaré. ¿Cómo podría?

Me gustaría tanto que te pasara por la cabeza oír estas palabras saliendo de mi boca. Me gustaría tanto darte las gracias. Me gustaría que te dieras cuenta de que así, sin más, te quiero. Me gustaría que supieras que te considero mi amiga y no lo puedo evitar.


Te extraño un chingo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

El amor

Uno mata cosas de la gente a quien ama y abandona. Y luego ya llega a una nueva relación con el corazoncito hecho una bola inservible, pues ya qué.

QVMT