domingo, 9 de diciembre de 2012
viernes, 7 de diciembre de 2012
Despedida
Para cuando leas
esto quizás sea tarde, hoy he descubierto cómo acabar con mi agonía... Espero
que algún día me perdones, tomaste tu decisión y ahora yo tomo la mía... Sin
embargo no me odies, es preciso que lo haga para liberarme del dolor que me
mantiene cautivo... Mas no te preocupes, el mundo entenderá por qué lo hago
cuando les explique el verdadero motivo.
Antes, permíteme recordar algunos momentos vividos que parecían tan reales... Te recuerdo diciéndome amarme demasiado, aunque claro, al final solo resultaron siendo palabras banales... ¿Recuerdas aquella noche cuando con el corazón abierto te pedí que no me lastimes?... Prometiste que jamás lo harías y lo sellaste con uno de esos suspiros sublimes.
No voy a recordarte cómo es que todo terminó, el desenlace lo conoces a la perfección... Y aunque no existe lógica que explique cómo el amor murió, te has ido dejándome una enorme desolación... Puede que no te importe en absoluto, asumo que siempre fue así y no tendría por qué ser diferente ahora... El alma se me hace trizas en silencio y mi corazón te llora.
Hubiera hecho lo imposible sin tan solo lo quisieras... pero metiste tu mano desnuda en mi pecho, tomaste mi corazón con toda tu fuerza y sin piedad lo arrancaste aun cuando en brutal agonía te supliqué que no lo hicieras... Si te lo pregunto, me jurarás que si me amaste... Debes saber que si me hubieras amado, nunca habrías roto la promesa que me juraste.
Las sombras sangran a través de la luz, los segundos se hacen eternos y me gritan tu nombre... Cuando caiga la noche derramaré mi última lágrima, con una copa de vino en la mano lloraré lágrimas de hombre... Quizá te vuelva a ver, la vida siempre juega a contrariarte... Pero el momento ha llegado, entiéndeme que para seguir viviendo solo me queda olvidarte.
Antes, permíteme recordar algunos momentos vividos que parecían tan reales... Te recuerdo diciéndome amarme demasiado, aunque claro, al final solo resultaron siendo palabras banales... ¿Recuerdas aquella noche cuando con el corazón abierto te pedí que no me lastimes?... Prometiste que jamás lo harías y lo sellaste con uno de esos suspiros sublimes.
No voy a recordarte cómo es que todo terminó, el desenlace lo conoces a la perfección... Y aunque no existe lógica que explique cómo el amor murió, te has ido dejándome una enorme desolación... Puede que no te importe en absoluto, asumo que siempre fue así y no tendría por qué ser diferente ahora... El alma se me hace trizas en silencio y mi corazón te llora.
Hubiera hecho lo imposible sin tan solo lo quisieras... pero metiste tu mano desnuda en mi pecho, tomaste mi corazón con toda tu fuerza y sin piedad lo arrancaste aun cuando en brutal agonía te supliqué que no lo hicieras... Si te lo pregunto, me jurarás que si me amaste... Debes saber que si me hubieras amado, nunca habrías roto la promesa que me juraste.
Las sombras sangran a través de la luz, los segundos se hacen eternos y me gritan tu nombre... Cuando caiga la noche derramaré mi última lágrima, con una copa de vino en la mano lloraré lágrimas de hombre... Quizá te vuelva a ver, la vida siempre juega a contrariarte... Pero el momento ha llegado, entiéndeme que para seguir viviendo solo me queda olvidarte.
En esos días
Durante los 28 días promedio que comprende nuestro ciclo
menstrual, hay un gran juego hormonal que define y varía múltiples conductas y
estados. El neurobiólogo Larry Cahill, de la Neurobiology and Behavior
School of Biological Sciences, en California, ha
detectado una impresionante gama de comportamientos y situaciones que se
modifican bajo la influencia de la interacción hormonal en el ciclo. Por
ejemplo, no tenemos la misma capacidad de memorización o aprendizaje durante
todo el mes. No es que seamos más o menos inteligentes según el día del
periodo, pero sí se alteran algunas capacidades. También surgen cambios en el
oído, la atención, la emocionalidad, el manejo del estrés, el rendimiento en
tareas verbales y de decodificación de información o interpretación de
símbolos. Asimismo, se afecta la percepción espacial y de los colores y las
formas. Incluso, el umbral del dolor.
Según sus conclusiones, podemos tener todo un panorama y
respuestas distintos con respecto a algo durante un mismo mes. Explica que nos
cuesta menos trabajo aprender algo nuevo, memorizar o concentrarnos cuando
estamos ovulando, que nos mantenemos ‘neutras’ durante los periodos posteriores
a menstruar pero durante los días menstruales el letargo común por el
bajón hormonal nos puede complicar estas tareas así como distinguir colores
correctamente, diseñar, planificar, decodificar información o analizar (sobre
todo a través de información que recibimos a través del oído, como que nomás no
escuchamos bien) y claro, tomar decisiones. Sobre todo sin carga emocional.
¿Les ha pasado? ¡Ay! ¡Esos días!
Elsy
jueves, 6 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
martes, 4 de diciembre de 2012
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