viernes, 7 de diciembre de 2012

Despedida


Para cuando leas esto quizás sea tarde, hoy he descubierto cómo acabar con mi agonía... Espero que algún día me perdones, tomaste tu decisión y ahora yo tomo la mía... Sin embargo no me odies, es preciso que lo haga para liberarme del dolor que me mantiene cautivo... Mas no te preocupes, el mundo entenderá por qué lo hago cuando les explique el verdadero motivo.

Antes, permíteme recordar algunos momentos vividos que parecían tan reales... Te recuerdo diciéndome amarme demasiado, aunque claro, al final solo resultaron siendo palabras banales... ¿Recuerdas aquella noche cuando con el corazón abierto te pedí que no me lastimes?... Prometiste que jamás lo harías y lo sellaste con uno de esos suspiros sublimes.

No voy a recordarte cómo es que todo terminó, el desenlace lo conoces a la perfección... Y aunque no existe lógica que explique cómo el amor murió, te has ido dejándome una enorme desolación... Puede que no te importe en absoluto, asumo que siempre fue así y no tendría por qué ser diferente ahora... El alma se me hace trizas en silencio y mi corazón te llora.

Hubiera hecho lo imposible sin tan solo lo quisieras... pero metiste tu mano desnuda en mi pecho, tomaste mi corazón con toda tu fuerza y sin piedad lo arrancaste aun cuando en brutal agonía te supliqué que no lo hicieras... Si te lo pregunto, me jurarás que si me amaste... Debes saber que si me hubieras amado, nunca habrías roto la promesa que me juraste.

Las sombras sangran a través de la luz, los segundos se hacen eternos y me gritan tu nombre... Cuando caiga la noche derramaré mi última lágrima, con una copa de vino en la mano lloraré lágrimas de hombre... Quizá te vuelva a ver, la vida siempre juega a contrariarte... Pero el momento ha llegado, entiéndeme que para seguir viviendo solo me queda olvidarte.

En esos días


Durante los 28 días promedio que comprende nuestro ciclo menstrual, hay un gran juego hormonal que define y varía múltiples conductas y estados. El neurobiólogo Larry Cahill, de la Neurobiology and Behavior School of Biological Sciences, en California, ha detectado una impresionante gama de comportamientos y situaciones que se modifican bajo la influencia de la interacción hormonal en el ciclo. Por ejemplo, no tenemos la misma capacidad de memorización o aprendizaje durante todo el mes. No es que seamos más o menos inteligentes según el día del periodo, pero sí se alteran algunas capacidades. También surgen cambios en el oído, la atención, la emocionalidad, el manejo del estrés, el rendimiento en tareas verbales y de decodificación de información o interpretación de símbolos. Asimismo, se afecta la percepción espacial y de los colores y las formas. Incluso, el umbral del dolor.

Según sus conclusiones, podemos tener todo un panorama y respuestas distintos con respecto a algo durante un mismo mes. Explica que nos cuesta menos trabajo aprender algo nuevo, memorizar o concentrarnos cuando estamos ovulando, que nos mantenemos ‘neutras’ durante los periodos posteriores a menstruar  pero durante los días menstruales el letargo común por el bajón hormonal nos puede complicar estas tareas así como distinguir colores correctamente, diseñar, planificar, decodificar información o analizar (sobre todo a través de información que recibimos a través del oído, como que nomás no escuchamos bien) y claro, tomar decisiones. Sobre todo sin carga emocional.

¿Les ha pasado? ¡Ay! ¡Esos días!

Elsy