lunes, 9 de enero de 2012

Re: para los trabajadores de oficina (21-07-2005)


Es lo ultimo que envio... ya no tengo mas pretextos para escribirte... Espero que tu tampoco los tengas... es sencillo solo quita a un contacto de tu lista... yo ya lo habia hecho, pero siguen llegando tus correos... de verdad ya no envies nada... cuando digas adios dilo totalmente sino no es tan valido, ni para ti ni para mi...

“…Un dolor intenso me sofoca… nauseas, vomito. Quizás una infección estomacal, o pienso será la angustia del paso de los días de espera lo que realmente esta depositado en mis vísceras… Media noche y las linternas de mi espacio aun destellan… descuelgo la bocina de la oscuridad, mis ojos miran el intenso gris que suena en el hueco del auricular… Las horas mecen ideas testarudas… Mi cuerpo se torna frío, no solo por el sereno de la madrugada, es el no saber que hacer con las almohadas, en tanto que las sabanas insisten con envolver un estar… Pasa la cinta de la noche en cámara lenta… el rollo se ahoga palpitante sobre pedazos de concreto, sobre subversivas presencias fantasmales… El canto de los grillos, el silbido de los sueños… aplasta, perfora en la agonía de algo tan carnal y, tan estupidamente, místico…”



Domingo

Josefa