lunes, 29 de agosto de 2011

Recordando

No sé cómo lo logramos, pero los seres humanos tenemos la capacidad absoluta e infinita de añorar todo lo que ya no está con nosotros. Siempre tenemos un recuerdo de cómo fueron las cosas que en nuestra cabeza parece mejor de lo que realmente fue. Tal vez sí estuvo muy chingón, pero lo recordamos aún mejor. En ocasiones pasaron cosas horribles, pero de alguna manera también las extrañamos. No sé si esto es cosa mía y de la gente que es más cercana a mi o es una cualidad de toda la gente.

Es difícil entender cómo es que sucede esto, pero no importa nuestro presente, el pasado siempre era mejor. No importa el aspecto de nuestra vida en el que se base esto, tal vez teníamos un novio(a) que adorabamos y cuyos defectos cada vez los recordamos con menos intensidad, sólo sabemos que añoramos los momentos hermosos. Tal vez teníamos un trabajo con menos estrés que el actual y, aunque no sea mejor que el que tenemos ahora, a la distancia parece más placentero. O puede ser que un amigo con quien compartíamos cosas increíbles ya no esté, sin importar que los amigos que nos acompañan ahora también sean divertidos.

Añoro mucho mi infancia. Extraño a mi primera novia. Quisiera regresar el tiempo e ir en la escuela aún. Amaría estar en mi primer trabajo y viajar un chingo. Sí, todo lo anterior sería maravilloso. Aunque lo que deseo más que nada en este momento es disfrutar mi presente y aferrarme a las cosas increíbles que tengo hoy, para que, antes de que se terminen, les exprima hasta el último gramo de placer.